Cambio personal

Mi Compromiso: El Próximo Año Sí Cambio porque Cambio

Todos queremos ser mejores y la llegada del fin de año es una maravillosa oportunidad para proponernos los aspectos en los que vamos a mejorar; esta época es propicia para fijarnos compromisos personales y desafiarnos a cumplirlos.

Tal vez, tú mismo o misma ya has hecho tus propias promesas de cambio para el año próximo y estás seguro o segura del positivo impacto que ello tendrá en tu vida; sabes que te sentirás mucho mejor si pones de tu parte y realmente cambias... Tal vez, todavía no te hayas formulado compromisos de cambio y, quizás, hasta seas reacio o reacia a hablar de compromisos, promesas o resoluciones en estos días, precisamente por la facilidad para hablar de ellos y la posibilidad de que, después, se queden sólo en palabras y buenas intenciones.

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Diciembre 29 de 2010

 



El Cambio: Cambiarnos a Nosotros Mismos para Poder Cambiar el Mundo

Investigaciones recientes han sugerido que el cambio definitivo, el cambio sin reversa a los estados anteriores, necesita que la persona:
  • Crea en una inteligencia superior, es decir, en algo generador de un orden mejor que el estado actual de su salud, de la pareja, de la familia, de la organización o del mundo.
  • Comprenda que sus pensamientos pasados o actuales son causa de su infelicidad, de sus dificultades, de su fracaso o de su enfermedad.
  • Decida rediseñarse a sí misma, esto es, que tenga la firme determinación de ser distinto, de ser mejor, de resolver sus problemas, de ser feliz o de ser saludable.
  • Se desconecte temporalmente del mundo y se conecte con la información emanada por esa inteligencia superior; es decir, suspenda provisionalmente las sensaciones de su cuerpo, de su entorno y del transcurrir del tiempo, y se sintonice con ese orden diferente de las cosas, que trasciende su realidad actual.
¿Has experimentado una conexión entre la inteligencia superior que gobierna este universo y tu propia transformación?

Dos palabras pueden resumir estas cuatro operaciones: observar y atender.

Para acrecentar la capacidad de observación y de atención, debemos desarrollar nuestra capacidad para usar nuestro lóbulo frontal de manera intencional, que es la parte del cerebro que se usa para prestar atención, para observar, para planear y para inducir la meditación. Las personas decidimos nuestras acciones, dirigimos nuestro comportamiento, trazamos nuestras intenciones o establecemos nuestros propósitos, en el lóbulo frontal.

Usar de manera intencional el lóbulo frontal es liberarnos de nuestras emociones, de nuestros sentimientos y de nuestros pensamientos habituales; la observación y la atención son habilidades que se puede desarrollar en cualquier momento de la vida, aunque mientras más temprano, mejor.

¿Tu vida habitualmente es regida por la observación y atención cuidadosa de los datos y hechos?

Creer en una inteligencia superior que puede conducirnos a un estado mejor, comprender el efecto negativo de nuestros pensamientos pasados, decidir nuestro cambio definitivo y suspender las sensaciones diarias, si nos apoyamos en estas investigaciones, son cuatro operaciones que pueden hacer posible el cambio sin reversa, es decir, sin retrocesos; el cambio que verdaderamente es cambio para mejorar. Este es el significado de cambiar o cambiarnos a nosotros mismos para cambiar el mundo; es la utilización intencional del lóbulo frontal por el cambio sin reversa.
  
Post basado en una conferencia de Joe Dispenza, bioquímico, ha dedicado muchos años a estudiar el cerebro, cómo funciona, cómo almacena información y por qué perpetuamos los mismos patrones de conducta; ha escrito numeros artículos científicos en los que explica el papel que juega la mente en nuestra salud física. Se ha interesado por las personas que han tenido curación espontánea de enfermedades que se creían irreversibles o mortales.


El Cambio Personal: ¿Cambiar el Mundo o Cambiarnos a Nosotros Mismos?

Todos los diciembres hacemos promesas de cambiar desde los primeros días de enero del año siguiente; sin embargo, muy pronto descubrimos que enero va corriendo, que el año va avanzando y con dificultad respondemos a nuestros propios retos y desafíos.

¿Cómo es posible que cumplamos nuestras promesas?, ¿Cómo lograr un cambio sin reversa?, ¿Cómo cambiar el mundo en que nos sumergimos todos los días?

Experiencias exitosas en el mundo de las organizaciones pueden ayudarnos a apalancarnos para tener éxito en el cambio personal que nos proponemos:

Comportamientos: a nivel personal es relativamente fácil decidir cuáles son los comportamientos que debemos abandonar, que debemos superar; por ejemplo, dejar de fumar, dejar el mal genio, no volver a endeudarnos, etc. También es muy importante, clarificar cuáles deben ser los comportamientos que más nos ayudan a tener éxito; por ejemplo: trotar o hacer ejercicio 3 veces a la semana, saludar y mostrar una sonrisa a las personas con quienes nos encontramos, ahorrar una suma determinada de dinero cada mes, etc.

Hitos: son las señales en el camino, es decir, las metas intermedias o logros parciales que nos indicarán en un plazo definido qué tanto hemos cumplido nuestros propósitos de cambio; por ejemplo: Haber trotado o ido al gimnasio 12 veces al final de febrero, haber conocido o conversado con 5 personas al final del mes, contar con USD $1.500 de ahorro, o su equivalente en moneda nacional, al finalizar el trimestre.

¿Quieres compartir algunas metas o hitos que te propusiste para cumplir tus promesas de cambio?

Estrategias: cumplir con nuestros propósitos de cambio implica modificar nuestros comportamientos habituales y conquistar progresivamente los hitos o metas que tenemos; no obstante, todo esto depende de que llevemos a cabo nuestra estrategia personal para lograrlo. Por ejemplo, debo levantarme más temprano o inscribirme en un gimnasio para hacer ejercicio 3 veces a la semana y lograr el hito de 12 veces al final del mes; al comenzar mi jornada, debo hacer un corto recorrido por los corredores del colegio, la universidad o la oficina, según el caso, con el fin de saludar y sonreir a otras personas, para familiarizarme con ellas y tener oportunidad de compartir a la hora del descanso o del almuerzo con alguna de ellas; adquiero una póliza de capitalización o abro una cuenta de ahorro para contar con la suma de dinero que me he propuesto.

Si nuestro propósito de cambio lo describimos en términos de comportamientos, de hitos y de estrategia personal, habrá cambio sin reversa, y nuestra capacidad de logro y autoconfianza se fortalecerán.

¿Te he dado luces o te he animado a cambiar?

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Cuando los retos del mercado se hacen más notorios, las organizaciones deben lograr cambiar de manera más rápida y efectiva.

Hoy en día, ¿Hay alguna organización que no tenga que cambiar?

Claro que las organizaciones cambian, cuando cambian los comportamientos de las personas.

Y muchas veces los cambios de comportamiento, o aprendizajes, en los miembros de las organizaciones, conllevan cambios en la pareja, en la familia o, incluso, en un grupo social.

¿Has vivenciado o experimentado de cerca un cambio semejante?